miércoles 3 de junio de 2009

Para toda la vida?

A lo largo de mi vida he estado enamorada una, dos,.. quizá hasta tres veces. No todos fueron flechazos, pero sí hubo algo en algún momento, que me hizo pensar que esa era la persona con la que sería feliz cuando tuviera treinta, cincuenta, o setenta años.... Visualizaba nuestro futuro, y la imágen era coherente.. todo tenía sentido. Un sentido lógico, a la par que emocional. Y sin embargo... algo se torció por el camino.

También tuve amigos. Muchos se perdieron por el camino y, aunque intensos, no duraron más allá de un año o dos. Lo que viene siendo, el primer asalto. En fin, no merecían la pena. Está claro. Si no se van a quedar, cuanto antes se piren, mucho mejor.

Nubes que el viento borró.

Algunos se fueron, y volvieron. Y tengo la firme sensación de que por mucho que se vayan, siempre estarán volviendo. Eso me calma bastante. Le da una vereda a mi camino. No sé a dónde conduce, pero vislumbro algo de lo que habrá alrededor.

Piedras que siempre han chocado.

Y otros, se quedaron. Algunos aún están anclándose, dando sorpresas, piedras haciéndose su propio hueco, tapando por anticipado ese bache que aún no has llegado a pisar. No sabes nunca la que será escollo o salvamento. Por eso están ahí, rodando un poco contigo.

Y luego miro a mi alrededor y veo cómo cambian las cosas, cómo se evaporan los amigos, que eran hermanos, cómo se muda de amigo del alma, o de amor verdadero y me pregunto.. cómo se sabe que ese, esa, el amigo, el amor, será el que se quede toda la vida? qué hay en su personalidad, en su piel, en su código genético, que te garantiza que no será solo un tramo; que será todo el camino? Ultimamente me hago intensamente esta pregunta.

lunes 18 de mayo de 2009

El sitio de mi recreo

Hay días que uno está tan agobiado que no ve el camino para huír hacia adelante. Que no hay ningún sitio en el pasado donde te puedas cobijar. Que el presente es el lugar donde no se quiere estar...

En esos días, aún me quedan un par de truquitos: control de la respiración y la ansiedad.. y volver los ojos hacia adentro, hacia donde están atesoradas las cosas buenas, hacia el sitio de mi recreo.

Hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo.


Se ha muerto otro poeta. Descanse en paz.

miércoles 13 de mayo de 2009

Que no quede nada sin decir


Un día, hace muchos años, me hice una promesa: que no quedara nunca nada importante sin decir, no morir sin haber dicho te quiero a aquellos a los que quería, no guardar lágrimas en el tintero y sobre todo, nunca, nunca, dejar que el orgullo impidiera mostrar las emociones.

Recuerdo haber leído aquello de..

Dos corazones heridos
por la misma enfermedad.
Los dos se quitan la vida,
por no decir la verdad.

La calidad artística de la estrofita no tiene nada más que a sí misma que mencionar, y sin embargo, está llena de razón. Por eso hoy estoy contenta, por mi parte de participación en este mundo, en las historias de aquellos a los que quiero, y de llevar, poco a poco, este lema a la vida de los que comparten mi vida.

Quienes algún día se quisieron, no deberían dejar de quererse jamás, aunque ya no se amen, y a veces, es necesaria una ayudita para que todo eso salga a la luz.

Me encanta ser esa ayudita. Me encanta sentirme feliz en casa, rodeada de amigos y que no haya rencillas entre aquellos a los que quiero, los que un día se amaron y están encontrando la forma de sacar las verdades de su corazón. A veces duele, y a veces es necesario dormir juntos, abrazados a la locura, para recuperar un poco la razón.

En días como hoy, vuelvo a sentir cuánto de divertido es vivir!!



miércoles 29 de abril de 2009

Lo ha vuelto a hacer

Cuando dije que Arjona era mi poeta preferido, ya había escuchado casi todo lo que había publicado hasta el momento. Sin embargo, esta tarde, una pequeña perla ha caído en mi mp3. Tan canalla como siempre, pero junto a otra que si algún día se muerde la lengua, seguro que se envenena!! Paquita la del Barrio es como esa anciana matrona que vive cerca de tus padres, y que desde pequeño has pensado que resultaba algo excéntrica y mal hablada,... en una palabra: vulgar. Pero el día que alguien te jode, te jode de verdad, recuerdas cómo alguna vez la oíste decir eso de... "me estas oyendo, imbécil?"

La canción va de dos amantes, y algo tan auténtico como todo aquello que no está atado, que es porque no se puede evitar que sea. Aquí os pongo unos trocitos de esta perla...

lo nuestro se sustenta en lo inseguro
y no se ampara en celos ni chantajes
[...]
lo nuestro es por salvaje verdadero
y no se ampara en códigos morales
lo nuestro es clandestino y tan sincero
que no precisa abrir mas sucursales
[...]
Por hoy déjame ser tu hombre perfecto,
mientras que te aparece el indicado.
Para casarte busca un arquitecto.
Para hacer el amor un desalmado.

Es un poco ranchera, de esas arrastradas, perfecta para paladear una noche de cantina, amarrada a un par de tequilas de más y a un hombre con pinta de desalmado, que de vez en cuando te dan más alegrías que los abogados.

lunes 27 de abril de 2009

El descanso del guerrero


Hace unos meses tuve un sueño raro. Estaba dormida en mi dulce cama rosa y el ruído de la puerta me despertaba. Me levantaba y en la puerta estaba él. Alguien para nada extraño a mi, que entró detrás mío y se metió en mi cama como lo hacía cada noche desde hacía algún tiempo. Un tiempo indeterminado, como en los sueños.

Yo, con más sueño que pasión, me volvía a dormir cuando por el rabillo del ojo le vi quitarse el jersey y quedaron al descubierto músculos que hasta ese momento, nunca había percibido que existían. Sobre ellos, una camiseta del Ejército Español y en mi interior, millones de mujeres que nunca habían existido latieron con intensidad gritando en millones de idiomas, a una sola voz, en un solo segundo. Voces de otras décadas, de otros siglos, de otras épocas. Clamaban dentro de mí por sentir en su interior, en mi interior, el ardor y la pasión del guerrero. Era él, el primer hombre nómada que cazó su jabalí con una lanza, el griego que derramó hasta la última gota de sudor por conquistar Troya y salvar a Helena, el espartano, el guerrero. Y ellas me empujaban a llamarlo, a arañarlo, a dejarme poseer.. contra la pared de la cueva.


Hace muchos años que había leído en el envoltorio de un chicle eso de "El beso es un comportamiento atávico. Un mordisco que ha aprendido educación". Lo había buscado en el diccionario y entendía el significado de la palabra, pero no lo que quería decir. Nunca hasta esa noche...

Después, el descanso del guerrero. Dormir recogida por unos músculos que salvan vidas, abrazada a la pasión, a la fuerza, y sin embargo, a la ternura.

Cuando me desperté por la mañana, el guerrero ya no estaba en la cama pero encima de mi mesita de noche estaban sus armas y en mi quedaba un recuerdo más nítido que cualquier realidad, el de unas voces que clamaban con sonidos de otras épocas, de otras naciones, pero que anhelaban, en el fondo, lo mismo que yo.

Me pregunto a veces con qué sueñan los guerreros...

viernes 17 de abril de 2009

Un viejo profesor...

Enrique Tierno Galván se inventó a sí mismo. Decía de sí que era soriano, de familia humilde, republicano y marxista... Él, el Viejo Profesor, con dos doctorados y una cátedra, Alcalde de Madrid por el Partido Socialista de 1979 a 1986, que falleció aún siendo alcalde...

Los que, como yo, somos coetáneos de sus famosos bandos, nunca llegamos a leerlos. Como el Viejo Profesor, desaparecieron antes de que estuvieramos facultados para entender el complejo mundo que nos rodeaba, y que sin embargo, parecía tan lindo, suave, bien intencionado y fácil en sus escritos.

Madrid lo aclamó y lo secundó, su apoyo a la movida le dio una imágen de un vejete con mucha marcha, y sus dictados llamando a las buenas maneras sociales, le hicieron para siempre inmortal. En las memorias de los que no éramos más que unos niños correteando por una ciudad que aún tenía mucho que cambiar, lo recordamos, sin embargo, con la ternura que heredamos de padres, de hermanos mayores, imágen de un mundo del que formamos parte, al que no recordamos, y al que sin embargo, nos empeñamos en no olvidar.

El 19 de Abril se cumplen 30 años de su toma de posesión del cargo de Alcalde en la Casa de la Villa, y aunque no lo viví puedo oír en mi memoria los gritos de aquellos madrileños, eufóricos y esperanzados, aclamando sus primeras palabras:

"Mañana empieza la convivencia".

Quizá los remember no deban ser sólo volver a bailar "Amante Bandido". Quizá de vez en cuando debamos pararnos en la vida, mirar a los de alrededor y ver a un vecino, no a otro que está más histérico que yo, e intentar poner en nuestras acciones en sociedad un poco más de esa suavidad y encanto que reclamaba el que ya para siempre será "El Viejo Profesor".

martes 17 de marzo de 2009

El tamaño de una cama




La gente suele pensar que una cama tiene que ser confortable, algo blandito que se hunda un poco y te acoja cuando derrotado de un duro día te arrojas en ella en busca del ansiado descanso. Que tiene que ser algo elegante y moderno, que refleje el propio status, y los gustos estéticos del momento, o de la persona en cuestión. Y sus camas son preciosos muebles, y sus colchones, tienen una medida basada en los centímetros que hay desde el extremo derecho hasta el extremo izquierdo. Y así hay camas de ochenta, de noventa o de ciento cinco centímetros. O de ciento treinta y cinco, ciento cuarenta (las del ikea) o hasta de dos metros.

Pero todo esto es mentira. La cama resulta que no es un mueble. La cama es un abrazo cuando uno está triste o cansado, un refugio nuclear cuando uno está asustado, la caldera del senado los días de frío y el picardías más erótico si a uno le apetece hacer algo de ejercicio.

Y también es mentira que la etiqueta determine el número de personas que pueden dormir en ella. Una plaza, dos plazas,... como si fuera un billete de avión. En la habitación del hotel de Jaen la reserva ponía habitación doble, pero aquella noche que casi no dormimos preocupados por los cambios que estaban pasando en nuestras vidas y a la vez muertos de risa y de ilusión por lo que estaba por venir, eramos cuatro y aún nos sobraba sitio.

Y en verano, en el pueblo, las camas son sólo de un metro veinte (una plaza y media) pero siempre cabíamos dos. Y algunas noches, como aquella en que velamos a mi abuela, también eramos cuatro y aún cabíamos más porque estábamos muy apretados para que no cupiera entre nosotros la pena.

Y recuerdo que la noche de mi comunión, estaba la casa tan llena que juntamos dos colchones y dormimos los seis primos, muy tarde, agotados de la risa. Son camas pequeñas que se hacen grandes, y donde casi siempre, cabe aún, uno más.

También es mentira eso que dice la etiqueta de cuánto miden. Porque hay camas que compran dos personas que se quieren y quieren dormir juntas y con el tiempo, se van quedando grandes, grandísimas, y entre esas personas, cada vez hay más espacio...

También hay otras camas de las personas que habitualmente duermen solas, donde podrían caber dos, pero que de tanto ocuparlas uno sólo, se van quedando pequeñas, porque a la hora de compartirla, ese uno, siente invadido su espacio vital.

Y las camas que más me gustan, sin duda, son esas con un profundo hoyo en el centro. Esas en las que te acuestas en una esquinita, en el extremo que te toca, a la derecha o la izquierda y no acabas de encontrar la posición porque estas muy lejos de donde deberías.. Así que das una vuelta, otra vuelta, y el propio colchón, y la inercia, van haciendo que caigas hacia el centro, donde encontrarte al fin con esa otra persona que tampoco paraba de dar vueltas...

Mi cama, en centímetros mide ciento treinta y cinco. Últimamente se llevan de metro y medio o hasta de dos, pero yo soy una clásica, y además, me gusta dormir cerquita de quien duerme conmigo, por muy lejos que se encuentre.

miércoles 11 de marzo de 2009

Vivir despeinada


Hoy he recibido un mail invitándote a dejar que la vida te despeine…

El mundo está loco. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Viajar es caro. El sol que ilumina el rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…

- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones esa noche, te deja el pelo irreconocible…

Así que como decían los Hombres G, suéltate el pelo.. Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.

martes 3 de marzo de 2009

Buen gusto + eficacia

Nunca he presumido de buena diseñadora. Ni siquiera, de ser diseñadora. Creo q soy más bien una persona que sabe manejar algunos programas de diseño. Básicamente porque en el trabajo que desarrollo, la creatividad, no es algo que se considere imprescindible, ni siquiera necesario. Yo simplemente me limito a ejecutar de una forma correcta y efectiva los deseos de otros. De intentar captar lo que tienen en mente, y ponerlo, dentro de las posibilidades de producto y cliente (siempre es el cliente lo que más condiciona, por supuesto) lo más bonito posible.

Pues bien, son pocas las ocasiones en que mi gusto coincide con el del cliente, y más desde que estoy en este trabajo. Hoy, por ejemplo, tenía que hacer un anuncio para un master. No os pongo la serie de despropósitos que se han quedado en el tintero porque me parece un gasto inútil de recursos. solo deciros q la versión definitiva era la hoja número 12. Hablamos de una mierda de anuncio de un cuarto de página en una revista para jubilados de una tirada más que dudosa.. vaya por delante.

Bien, pues el primero es el mío. Soy consciente de que ya estaba condicionada, cuando lo hice, por el gusto del cliente, las condiciones del producto y la falta de creatividad q le echo a este curro. Solo quería q lo vierais.

El segundo.. según él, es lo mismo, pero que se ve mejor.

Por favor, cuando terminéis de leer este post, me decis hacia dónde mirabais porque yo a veces me pregunto si es que este hombre trata de alterar mi percepción de la realidad o es que le gustan las cosas feas.

lunes 23 de febrero de 2009

Abrazate a mi

Llevo unos días pensando cómo un solo gesto a veces es capaz de cambiarlo todo. De que casi siempre, antes de que estallara la guerra más cruel, hubo un momento en que con un gesto adecuado, una llamada oportuna, una sonrisa acertada, o un beso, todo podría haber tomado sutilmente el camino de mejorar las relaciones en vez de seguir precipitándose hacia el desastre total..

De todos ellos, mi preferido es el abrazo. Recoger en tu espacio vital el dolor del otro, comprender sintiendo pecho contra pecho, respirar el mismo aire, y volverse uno parte de la esencia del otro.

He leído varias cosas sobre los efectos curativos de los abrazos, e incluso de los "abrazos gratis". Pero no es esa mi idea. Yo hablo de los abrazos de la gente que nos quiere, de la gente a la que queremos, de parar la hostilidad, de comprender, de entender, de ayudar a superar los malos momentos. Y también de abrazar de alegría, de ternura, de agradecimiento, de complicidad...

Ivi me enseñó un refrán que decía "culos que se han visto de cerca, de lejos se hacen señas". Una ordinariez para llegar a significar que a veces, entre quienes hay mucha complicidad, no hacen falta grandes muestras, sino simplemente, un toque sutil, que dice mucho más que todas las palabras.

Me gustan esos pequeños pero significativos toques. Te cojo el meñique mientras paseamos, rodeados de gente, y probablemente solo tú y yo lo sabemos, pero entre nosotros corre la electricidad a millones de kilómetros por segundo. Esos de agarrarse las manos para cruzar una carretera saturada de coches, venga, corre conmigo, no te vayan a atropellar. Y también los abrazos de los niños, entregados y sinceros, a bocajarro, hasta que te ahogan y tienes que suplicar no morir de la risa. Los abrazos de los padres, que parece que nunca te fueran a soltar. Y aún más, los abrazos de los abuelos, que parece que te estuvieran dejando la sabiduría de siglos impregnada en la piel en solo unos segundos. Los abrazos que te dan los viejos amigos, después de mucho tiempo sin verte, para felicitarte por tu éxito, por la felicidad que desprendes y en ellos ponen toda la alegría que son capaces de concentrar. Los abrazos que das a los amigos que hace tiempo que no ves y encuentras en horas bajas, poniendo en ellos toda la alegría que llevas en la cartera, porque sabes que no la pierdes, que se multiplica al compartirla. Los abrazos por la noche, en una cama en silencio, donde no hace falta decir nada, porque ese brazo pegado a tu cuerpo ya significa por sí solo que estoy a gusto aquí, compartiendo contigo mis sueños y el mismo aire en este espacio vital tan pequeño.

Abrazos tiernos, sinceros, arrojados, que duelen y sanan a la vez. Y es que he leído por ahí que lo bueno de un abrazo, es que en el mismo acto en que lo das, lo estas recibiendo tú también. Así que abrazos para todos vosotros. Un poquito de ternura para iluminar hoy al mundo!!